domingo, 4 de febrero de 2024

La Televisión Educativa

José Gómez Cerda.
Presidente de la Asociación de Escritores y Periodistas Dominicanos (ASEPED)


La televisión está en todas partes, posee un poder de penetración cada vez mayor en los hogares, en las calles y en los centros de enseñanza. Esta realidad implica un desafío para los padres, la familia y la sociedad. Es el medio más significativo que se inserta en la diversión, la información y la cultura.

La televisión se ha convertido en el centro de la vida social de las familias. En algunos casos, como núcleo de convivencia,

Es necesario valorar las aportaciones de la televisión a la educación de la sociedad. Utilizar la televisión como instrumento de aprendizaje en aquellos campos y momentos en los que el medio sea idóneo para ello, es necesario crear programas educativos. 

La televisión es la estrella, está en todas partes. Además, posee un poder de penetración cada vez mayor en los hogares,

Esta realidad implica un desafío para el sistema educativo, padres y educadores, y para las administraciones de los estados que tienen que ver con la educación, la cultura, la sociedad o los derechos de las personas.

Para que una televisión sea educativa, debe tener intencionalidad educativa. Propósitos y objetivos claros, definición de la audiencia a la que va dirigida y por ende adecuación de los métodos, lenguajes y estructuras. La televisión, es un medio de comunicación masivo, comparte con todos ellos la trilogía de principios que, por repetida, se acepta como definitoria de este tipo de los medios de comunicación: Formar, informar y entretener.

La televisión es un medio de comunicación de masas que ejerce una gran influencia en la sociedad. Independientemente de los objetivos que se plantee en la programación, desde un punto de vista global, la televisión educa, forma, influye en la cultura social de las audiencias, en las actitudes, en los principios, valores y ética, en los comportamientos, en el pensamiento, en la educación del pueblo

Además, la televisión es la forma de diversión más barata y asequible, dado que para verla no tenemos que pagar nada. Para muchos es el único medio de distracción.

En la soledad, en el aburrimiento, en el cansancio... la televisión se hace fiel acompañante, amiga, que nos guía, haciéndonos proyectar nuestros sentimientos y deseos en los personajes favoritos e ídolos de la pantalla.

Se sufre, se llora, se ríe... se siente con ellos, llegando a sintonizar con sus vidas, sus formas de ser. Siendo personajes ficticios se nos hacen familiares, hasta el punto que los llegamos a conocer mejora esos personajes, que a nuestros vecinos, conocidos amigos e incluso parientes. La televisión nos informa de hechos que antes ignorábamos. La televisión hace que nuestra imaginación nos lleve a otros países, sociedades, y conocer importantes personajes históricos y actuales; es un medio para nuestra educación.

Es necesario que la televisión contribuya a la educación permanente, que complemente con sus procedimientos la investigación y apoye los fundamentos del conocimiento general.

¿Qué comprende la televisión educativa?

Está dirigida a públicos identificados por niveles y modalidades académicas que van desde el preescolar hasta el posgrado. El tipo de programación que se muestra va desde documentales, reportajes, entrevistas, informes, noticias, hasta la programación infantil, todo esto educa a nuestras familias.

Educar es comunicar, ese afecto, ayudar a construir la sensibilidad, fomentar la creatividad, formar en la autoestima y enseñar a mirar el mundo desde la emoción, y al mismo tiempo, dar estímulos para que la propia persona sepa canalizar esas emociones y vivir en sociedad.

Aspiramos a que la televisión llegue a ser un medio útil para la educación y el desarrollo cultural de nuestro pueblo.

Debemos promover espacios con intencionalidad educativa, y experimentar formatos novedosos que puedan llegar gratamente a la audiencia. La televisión educativa es la forma más eficiente de convertirnos en espectadores críticos y exigentes a la hora de consumir televisión. Debemos fomentar una televisión educativa. Que el tiempo que estamos mirándola, nos sirva para nuestra educación personal y colectiva, especialmente para el núcleo familiar.

Contribuiremos todos a tener una mejor televisión educativa, así tendremos una sociedad bien informada y formada.

 

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