jueves, 15 de mayo de 2014

CHÁCHARAS: JOCOSOS RETAZOS VIVENCIALES

Por Henry Osvaldo Tejeda B.

Ya se ha dicho miles de veces, somos un país muy especial. La clase media alta, hasta llegar a los ricos poderosos, tienen su forma de hablar, muchas veces cultas y otras, no tan cultas y pueden ser hasta chabacanas, por la cantidad de gente de "baja ralea" que, por hacerse de dinero rápido (o, lento), se han enganzhado a vivir entre gente de abolengo y buena crianza. 

Ese tipo de personas, al final, hace la cag....de Peguero (así decimos en Ocoa cuando alguien mete la pata honda, que es lo mismo que "hacerse fuera del cajón"), por la baja formación académica y hogareña que han tenido. Pero eso es otro tema.

Pero la gleba insurrecta tiene su propio vocabulario, y a decir verdad, ese lenguaje es el que tiene todo el sazón del dominicano; el lenguaje con el que hablan los personajes pintorescos; ese es el de verdad, no el de la clase alta, ese no llena a la gente que vive tirada a "la calle al medio", o al callejón al medio".

Una persona con cara de pocos amigos, la clase media culta lo califica de "adusto". Vean lo que dice la Real Academia Española en dos de tres acepciones sobre la palabra "adusto": "poco tratable, huraño, malhumorado, seco, severo y desabrido.

Vimos lo que dice la clase alta; la clase madia lo calificaría de "mala leche", pero cuando llegamos a la gleba insurrecta, ahí es que vemos el sazón del dominicano; ahí abajo, lo que dicen del tipo es que es "un cara de perro". 

OTRO TEMA:


Me compré un radio miniatura para escuchar un programa que oigo todas las mañanas. El "radito" (le llamo así por pequeño) es del tamaño de la mitad de un mouse (léase, más de computadora). Me llevo ese pequeño artefacto para donde quiera que vaya mientras me arreglo para irme al trabajo. Soy un enfermo con los programas de paneles.

Ya mi esposa estaba levantada, había colado café y estaba sentada en su computadora. Ella no se dio cuenta cuando me levanté, porque se sumerge tan profundo en la Internet, que se olvida del mundo a su alrededor.

Mi programa ya estaba por comenzar y, cuando pasé por el lado donde estaba ella sentada, se oyó en el "radito' una voz que dijo:
¡buenos días!

Mi esposa, con toda la amabilidad del mundo dijo: ¡Buenos días mi amor, ahora mismo te traeré café!
Yo me quedé callado, pero tuve que irme corriendo al patio a descargar la tremenda carcajada que ya me estaba atragantando; me atoré de la risa en el patio y hasta tuve un ataque de tos. jajajajajaja

Tuve que ir yo a servirme el café, para evitar que ella me mandara detrás el termo del café, o peor aún, la mano del pilón.


elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
Imprimir