lunes, 17 de agosto de 2015

NEUROMARKETING DEL GUSTO PARTE 10

Lic. Juan Francisco Melo



El sentido del gusto y el sentido del olfato, aunque son diferentes entre si, están muy relacionados y son muy afines. 

Este sistema de alarma químico funciona a través de la ingesta de alimentos y bebidas que activan los sensores de células microscópicas ubicadas en el paladar y la lengua.

Estas reacciones son remitidas a los centros del gusto, que actúan combinados con la membrana gustativas para elaborar señales sensoriales de lo ingerido o bebido.

En la actualidad el sentido del gusto es el más débil en virtud de su deterioro natural por la falta de uso, se limita a informarnos como es el sabor de las sustancias alimenticias que ingerimos, tiene por base la excitación química que provoca en las papilas de la lengua. 

Los sabores se diferencian de las demás impresiones sensoriales porque no son excitaciones puras, como ver, oír, sentir un contacto, se trata de sensación mixta en las que se mezclan las impresiones gustativas con las sensaciones táctiles, térmicas, y sobre todo las olfativas. 

El cerebro genera y consume energía, es el mayor consumidor de energía del cuerpo, la consume hasta cuando descansa y come continuamente, cabria preguntarnos si lo alimentamos bien. 

Para emocionarse, sentir, recordar, aprender, o soñar, el cerebro necesita alimentarse en forma permanente de aminoácidos, que son elaborados por el estomago y absorbidos por la sangre, esta hace de vehículo transportador de los aminoácidos al cerebro. 

La química cerebral utiliza dos tipos de aminoácidos principales para su alimentación:

· Tirosina 

· Triptófano 

La tirosina elabora dos neurotransmisores importantes: La dopamina y la noradrelina. La función principal de estos dos neurotransmisores es acelerar los tiempos de reacción, y crear estado de alerta y control permanente en los sentidos, son activadores de las funciones del cerebro. 

El triptófano desarrolla la formación de serotonina, este neurotransmisor genera somnolencia (soñolencia), obstaculiza la concentración y limita la capacidad de control de los sentidos, es en realidad un depresor de las funciones cerebrales. 

En el ser humano, el cerebro y la lengua trabajan juntos para saborear los alimentos. 

La lengua está cubierta por miles de pequeñas pocitos que contienen las pupilas gustativas. Estas se distribuyen en forma desigual en la cara superior de la lengua para identificar, por lo menos los cuatros sabores fundamentales que podemos distinguir por medio del gusto: Dulce y salado con la punta de la lengua; amargo con la parte posterior y acido o agrio con los laterales. El gusto actúa por contacto de sustancias químicas saludables con la lengua. 

No existe el sabor sin la mezcla de otros sensaciones, porque con la lengua registramos no solo lo dulce o lo amargo de un cuerpo, sino también su contacto, la textura, la temperatura o el estado físico; los sentidos combinados permiten la percepción del sabor.-

El gusto desempeña un papel importante en la regulación de la ingesta de los alimentos dado que las sensaciones gustativas tienen un tono afectivo elevado, lo que puede provocar, según el caso, placer o desagrado.-

Para conocer un sabor, el cerebro necesita información combinada de lo que percibe la nariz y la lengua por medio de los diferentes nervios. Lo que se conoce como gusto es el resultado de la interacción de los sentidos del gusto y el olfato. El proceso de degustación es bastante complejo y comienza cuando las moléculas que están alrededor de una persona se desprenden y estimulan las células de la nariz, la boca y la garganta. 

Los compuestos químicos de los alimentos que ingerimos se llegan a disolver en la humedad de la boca y penetran en las papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con células sensoriales. 

Estas sensoriales transmiten informaciones al cerebro a través de los nervios, a su vez, el cerebro identifica, califica e interpreta los sabores. Lo mismo sucede con los receptores táctiles de la boca, a través del cerebro reciben información sobre la temperatura y textura de los alimentos. De esta información depende que el consumidor acepte o rechace un plato de comida en un restaurante. 

No debemos olvidar que la información sensorial gustativa está acompañada por el aspecto visual y en especial por el sentido del olfato. 

La capacidad gustativa varía mucho según las personas, algunas personas no pueden percibir el gusto de una sustancia determinada, otras carecen de todo capacidad gustativa, en cambio, los catadores de vino, por Ejm. gozan de una finísima percepción. 

Cada papila es sensible a un sabor o a una determinada mezcla de sabores, por medio de códigos, que se combinan en el cerebro con diferentes tipos de mensajes nerviosos, da como resultado una sensación gustativa de los sabores básicos es decir, dulce, salado, amargo y acido. 

Es importante señalar que en las mujeres, los sentidos del paladar y del olfato son superiores a los del hombre, distinguen mejor los dulces, en cambio los hombres se sienten mejor con la percepción de los salado y amargo.

El desafío del marketing actual es identificar en que forma el consumidor adopta sus necesidades a los satis factores agradables, es decir, debe suscitar respuestas favorables a la compra. Es necesario poseer la habilidad de detectar las necesidades y los gustos del consumidor. 

Como hemos dicho, el cerebro humano no distingue entre un dato real y un inventado, la realidad son aquellas que nosotros le suministramos y aunque pueda llamar la atención del lector, los gustos también pueden invertirse.

Esto ha sido comprobado por un grupo de científicos de la universidad de Wisconsin, que demostraron como el cerebro puede ser programado para responder a una experiencia sensorial. 

El objetivo de los científicos era probar la capacidad del cerebro humano para mitigar el mal sabor por medio de un engaño. 

Durante el experimento, se incorporaron técnicas de visualización y se les pidió a los participantes que bebieran un jugo de sabor desagradable, mientras se escaneaba su actividad cerebral con resonancia magnética.

Las señales que se enviaron fueron engañosas: no siempre coincide con el sabor correspondiente.

Se observo que cuando recibían la señal de un sabor, “menos amargo”, los participantes lo percibían como tal (aunque no fuera así) y ello se reflejaba en las actividades cerebrales que se observan en el monitor. 

Como podemos ver no solo hay ilusiones visuales. En la percepción del gusto se juegan también nuestras expectativas, es decir, percibimos los sabores en función de lo que tenemos inscripto en nuestros mapas mentales. 

Es decir que el gusto juega un papel importante en el neuromarketing, porque conociendo el comportamiento y desarrollo del gusto, podemos hacer planes en la mente del consumidor o del elector.

Es por eso que toda conferencia política para persuadir un segmento importante del electorado, llámese este grupo: Económico, profesional, gremial, etc., etc., es necesaria la presencia de una comida para flexibilizar el cerebro del elector.


elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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