martes, 15 de septiembre de 2015

LOS PECADOS DEL PENSAMIENTO DE ARRIBA HACIA ABAJO EN POLITICA

Lic. Juan Francisco Melo


Los políticos están obsesionados con lo que ellos quieren hacer, que no son los planes a largo plazo un compendio meticuloso de donde quieren las gentes que su país o municipio esté en los 10 años siguientes. Cuando se hace énfasis en la estrategia, o cuando se quiere estar presente en el desarrollo futuro, se comete uno de los dos pecados cardinales.

1 - El rehusarse a aceptar el fracaso o no darse cuenta cuando está en declive.

2 - La renuncia a explotar el éxito.

Ambos pecados son el resultado del pensamiento de arriba hacia abajo.

Cristóbal Colon se rehusó a aceptar el hecho de que no había encontrado un camino hacia la India, y no explotó el magnífico descubrimiento que había realizado, porque salió a buscar carnes y especies que era la necesidad de la Reyna Isabel la católica, quien no vaciló en vender sus joyas para financiar esta expedición, pero nunca valoró que descubrió un nuevo mundo preñado de oro, oro que le fue más útil a España para conquistar otros países.

Los políticos que fijan su estrategia inicialmente, por lo general se rehúsan a aceptar el fracaso porque creen que todo lo que necesita para convertir un proyecto en un triunfo es un ligero ajuste en las tácticas.

La empresa General Electric tomó la decisión estratégica de entrar en el negocio de las computadoras, después de un esfuerzo de más de 20 años y haber perdido más de 500 millones de dólares, decidió finalmente tirar la toalla. 

Estos ligeros ajustes en las tácticas resultaron ser una pérdida significativa de recursos y de su mercado original en los productos que ellos eran líder. G.E. tenía dos posibilidades, como máximo, habría podido introducir al mercado un supercomputador, o podría haber introducido un computador personal potente y exclusivo, como lo hizo la APPLE y sus productos. Cualquiera de las dos tácticas habría permitido que G.E. estuviese primero en la mente para un nuevo tipo de computadora.

El mismo principio se aplica al marketing, la única táctica segura a utilizar es encontrar una forma de ser el primero en entrar en la mente. Puesto que usted es el primero, se debe construir un mercado usted mismo. Negarse a aceptar el fracaso es algo que frecuentemente se combina con la renuncia a explotar el éxito, porque el éxito es como el vehículo de transmisión mecánica, que usted le pone la primera y el mismo vehículo le va pidiendo la segunda, luego la tercera, la cuarta y la quinta, si usted no lo hace el vehículo se daña, se funde el motor y se para el éxito.

Es por esto que el pensamiento de arriba hacia abajo es tan peligroso, porque lo de arriba tiende a pasar por encima de aquellos factores que no están relacionados con el éxito de la estrategia.


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