miércoles, 7 de septiembre de 2016

Tecnología vs Impuestos + Salarios


Por: Nassim José Alemany
Socio de Economía


La discusión sobre las AFP, sus comisiones y la tasa de reemplazo, ocupó uno de los temas centrales de la prensa nacional el lunes y martes de la pasada semana.

El miércoles y jueves el espacio fue ocupado por la DGII, luego del discurso de su nuevo director Magín Díaz, donde presentó y atacó las precariedades de nuestro sistema tributario y laboral. En esencia: muchas exenciones, bajos salarios, alta evasión y una estructura donde muy pocos pagan mucho.

Ambos temas deben ser evaluados cuidadosamente debido a la complejidad de su solución, no sólo porque se necesita cambiar y reestructurar muchas cosas, sino también porque la apertura tecnológica y la forma de hacer negocios están en constante evolución. Esto presenta un reto adicional, ya que el recetario de políticas que pudieron haber dado resultado hace 10 o 15 años, no necesariamente produzcan los mismos efectos ahora.

Los salarios y los impuestos son importantes, siempre y cuando se puedan pagar y cobrar. La paradoja en la que hoy vivimos se basa en que cada día se hace más difícil generar empleos y salarios altos, pero al mismo tiempo el costo de adquirir muchos bienes y servicios se vuelve cada año más bajo.

Para poner un ejemplo, en el gráfico mostramos el costo de adquisición de algunos productos y servicios que hoy usamos diariamente en nuestro teléfono inteligente. Si traemos a valores del 2015 lo que costaba adquirir esa tecnología cuando salió al mercado, vemos como todo el que tiene hoy uno de estos dispositivos hubiese sido considerado un millonario cuarenta años atrás. El teléfono que hoy cuesta de $150 dólares en adelante nos ofrece mucho más que lo que antes podíamos comprar por casi un millón de dólares.

A nivel local, hemos visto el impacto en otros sectores. Por ejemplo, todos los empleos, impuestos y salarios que generaban las tiendas de libros, música y alquiler de video, ya prácticamente no existen.

Los libros, periódicos y revistas se piden por internet o se descargan de manera electrónica. La música se escucha gratis en línea, o pagando unos pocos dólares mensuales para tener acceso a prácticamente toda la música producida en la historia. Los videos, ya sean películas, series o contenido de producción propia, se ven YouTube o con servicios de suscripción mensual por unos cuantos dólares. Definitivamente el bienestar del consumidor aumentó, pero ninguno de esos pagos le genera al país empleos ni impuestos. Tampoco las aplicaciones que descargamos a menudo.

Actualmente, el impacto del desarrollo tecnológico ha tocada también otros sectores, entre los que están:

· Un joven de 19 años en el Reino Unido creó una aplicación para disputar multas de tráfico a través de un “abogado robot”. La aplicación es gratis y ha ganado 160,000 casos y evitado el pago de $4 millones de dólares.

· Uber anunció que comenzará a recoger pasajeros en carros autónomos en Pittsburg este año (2016).

· Podemos estudiar programas de las mejores universidades del mundo en línea, con los profesores más calificados, prácticamente gratis.

· La supercomputadora de IBM llamada Watson, a través de inteligencia artificial, creo el primer tráiler de una película analizando las mejores escenas y los mejores patrones visuales y sonoros.

Esto es sólo un ejemplo de lo que se está viendo este año, que parecería una escena de los famosos Supersónicos. La evolución es tan rápida que ya tenemos que ir pensando qué hacer con lo que queda de la industria manufacturera, cuando se masifique el uso de impresoras 3D para imprimir cualquier producto, sin importar su tamaño o el material de fabricación.

Cuando hablemos de salarios, pensiones e impuestos, también pensemos en eso.


elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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