sábado, 11 de febrero de 2017

El aumento de la tasa de interés real




Por: José Luis de Ramon
Socio Director


En la República Dominicana el objetivo oficial de la política monetaria es una “meta de inflación”. Se procura mantener la inflación dentro un rango que permita alcanzar un crecimiento económico sin un aumento indeseado de los precios.

En la práctica, el resultado de la variable inflación ha estado consistentemente por debajo de la meta propuesta por el Banco Central.

Es muy bueno, y muy difícil de que ocurra, que la economía crezca dentro de su potencial con tasas de inflación muy bajas. En el país esto es precisamente lo que muestran las estadísticas oficiales.

Ante este escenario, llama la atención que la tasa de interés real, esto es, la tasa de interés menos la inflación esperada, tenga una tendencia consistentemente al alza, particularmente en los últimos tres años, alcanzando cotas históricas: mientras en la banca múltiple la tasa pasiva real promedio del período 2007-2013 fue de 0.5%, en 2014 subió a 3.1%%, en 2015 fue de 2.9% y en 2016 de 4.5%.

La tasa activa real se ha comportado de la misma forma. El promedio de esta variable en el período 2007-2013 fue de 9.1%. En 2014 estaba en 10.4%, en 2015 subió a 11.4% y en 2016 a 12.9%.

El margen de intermediación se ha mantenido en consonancia con el promedio histórico.

El Banco Central está sentado encima de más de RD$450 mil millones en certificados y tiene que seguir emitiendo, tanto para renovar vencimientos como para las operaciones monetarias. Los certificados han aumentado a un ritmo promedio anual de 15.7% en los últimos 4 años, aumentando RD$58,000 en 2015 y más de RD$67,000 en 2016. Como agente de captación, es entendible que quiera tener contentos a los dueños de estos certificados. Esto explica no sólo su proactividad para controlar el tipo de cambio (llegando a permitir la escasez de divisas), sino también que permita, e incluso apoye altas tasas reales de interés (en noviembre 2016 aprobó subir la tasa de política de 5.0% a 5.5%).

Las tasas reales de interés están sustancialmente más altas de lo que le conviene a la actividad económica, restan competitividad y dificultan la generación de empleo, perjudicando a todas las empresas y personas que tienen préstamos.

Es importante que el Banco Central considere esta situación en su diseño de la política monetaria.