lunes, 17 de mayo de 2021

Las huellas de la PGA en Punta Cana; un millón de dólares en obras sociales

  • A través de Fundación Grupo Puntacana impacta en el área
  • Salud, medioambiente y agricultura, los más beneficiados
Nathanael Pérez Neró.


PUNTA CANA, LA ALTAGRACIA.- 
Del matrimonio del Grupo Puntacana con la PGA es de conocimiento público que se activó el reloj en 2016 con paradas de la serie WEB.com ese año y 2017, que entre 2018 y 2021 ha puesto al país en las Grandes Ligas del golf con cuatro ediciones del PGA Tour que han repartido US$13 millones en premios. Y que gracias a ese torneo se han producido más de cuatro mil millones de reproducciones digitales y de TV exhibiendo las bellezas turísticas del país en todo el planeta.

La parte escasamente publicitada es el impacto que ha tenido esa relación en los habitantes afuera del majestuoso complejo, en la conservación y restauración del medio ambiente y en la producción sostenible de alimentos.

Manuel Sajour, el director de mercadeo del Grupo Puntacana, reveló que en ese trayecto ya la Fundación Grupo Puntacana ha recibido un millón de dólares de la PGA.

La entidad caritativa levantó y opera un moderno centro pediátrico que ofrece servicios gratuitos hasta 600 niños al día (incluidos servicios odontológicos) con tecnología de última generación.

Unos beneficios que incluyen la entrega de productos farmacéuticos gratis, programas educativos en la sala de espera, material literario, área de emergencia, laboratorio y se aplican las vacunas del esquema básico. Solo en el centro laboran 30 personas entre médicos, los enfermeros y el personal administrativo.

Diversidad

A escasos metros del centro la doctora Katiuska Amelia de Camps Vargas dirige el Centro de la Diversidad Infantil, un espacio integral para la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las principales condiciones de discapacidad en los niños de la región Este.

El centro provee, de forma gradual, servicios médicos especializados a niños y niñas hasta los 12 años, afectados por síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral y deficiencias de aprendizaje. Integra a la familia y la comunidad en los procesos de intervención terapéutica. Los infantes son evaluados y posteriormente reciben ayuda personalizada según su condición, con la finalidad de reducir al mínimo la desventaja social que la discapacidad genera.

Medio ambiente.

Jake Kheel, un estadounidense con maestría en medioambiente en la Universidad de Cornell, es encar- gado del área en el complejo, y muestra con orgullo cómo los aportes de la fundación auydaron a crear un entorno sostenible.

Aquí se convierte el estiércol de caballos en abono orgánico de gran valor, a través de un sistema de nutrición que incluye el uso de lombriz. Se producen vegetales, verduras, tilapias y miel de alta calidad con un enjambre de 400 colmenas de abejas.

Bajo el sistema acoponía se combina acupuntura con la reproducción de peces para consumo con el cultivo de vegetales en agua en un sistema cerrado, donde el líquido se reusa con un sistema 100% orgánico.

Del matrimonio del Grupo Puntacana con la PGA es de conocimiento público que se activó el reloj en 2016 con paradas de la serie WEB.com ese año y 2017, que entre 2018 y 2021 ha puesto al país en las Grandes Ligas del golf con cuatro ediciones del PGA Tour que han repartido US$13 millones en premios.

Y que gracias a ese torneo se han producido más de cuatro mil millones de reproducciones digitales y de TV exhibiendo las bellezas turísticas del país en todo el planeta.

La parte escasamente publicitada es el impacto que ha tenido esa relación en los habitantes afuera del majestuoso complejo, en la conservación y restauración del medio ambiente y en la producción sostenible de alimentos.

Manuel Sajour, el director de mercadeo del Grupo Puntacana, ilustra con números el impacto en los programas de bienestar social que desarrolla la Fundación Grupo Puntacana.

“El PGA Tour, que es un aliado estratégico nuestro, es una de las fuentes que genera ingresos y aportes hacia la Fundación Grupo Puntacana. Para que tengas una idea, desde 2016 al día de hoy PGA ha aportado en cifras anuales más de un millón de dólares a la Fundación Grupo Puntacana”, dijo Sajour.

La entidad caritativa levantó y opera un moderno centro pediátrico que ofrece servicios gratuitos hasta 600 niños al día (incluyendo odontológico) con tecnología de última generación (incluyendo rayos X, archivos digitales que guardan el historial).

Unos beneficios que incluyen la entrega de productos farmacéuticos gratis, programas educativos en la sala de espera, material literario a través del programa Reading with Ellem, área de emergencia, laboratorio y se aplican las vacunas del esquema básico. Solo en el centro laboran 30 personas entre médicos, enfermeros y el personal administrativo.

Una alianza con el Akron Children Hospital de Ohio y la Virginia College Hosteopatic Medicine facilita una serie de servicios, produce intercambios de experiencia entre el personal y las modernas salas dotadas de equipos de telemedicina permite la realización de intervenciones con apoyo y asesoría a distancia.

A escasos metros del centro la doctora Katiuska Amelia de Camps Vargas dirige el Centro de la Diversidad Infantil, un espacio integral para la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las principales condiciones de discapacidad en niños de la región Este del país.

El centro provee, de forma gradual, servicios médicos especializados a niños y niñas hasta los 12 años, afectados por síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral y deficiencias de aprendizaje. Integra a la familia y la comunidad en los procesos de intervención terapéutica. Los infantes son evaluados y posteriormente reciben ayuda personalizada según su condición, con la finalidad de reducir al mínimo la desventaja social que la discapacidad genera.

Medio ambiente

Ya en 2006 cuando Al Gore presentó el documental ganador del Oscar “Una verdad incómoda” se advertía de que el hermoso paisaje que ofrece la naturaleza a través de los arrecifes de corales estaban amenazados en el Caribe por el cambio climático.

Jake Kheel, un estadounidense con maestría en medioambiente en la Universidad de Cornell, es el encargado del área en el complejo y muestra con orgullo como los aportes de la fundación han ayudado a crear un entorno sostenible.

Aquí se convierte la materia fecal de los caballos en abono orgánico de gran valor, a través de un sistema de nutrición que incluye el uso de lombriz. Se producen vegetales, verduras, tilapias y miel de alta calidad con un enjambre de 400 colmenas de abejas.

Bajo el sistema acoponía se combina acupuntura con la reproducción de peses para consumo con el cultivo de vegetales en agua en un sistema cerrado, donde el líquido se rehúsa con un sistema 100% orgánico.

“El objetivo es que los desechos que salen del resort no salgan del resort, que le podamos sacar provecho aquí. Ese es el fin”, dice Kheel, en un perfecto español depurado en 16 años laborando en el complejo turístico.

En el centro de innovación marino hay cinco biólogos encargado de la producción de corales y una variedad de peces con un celoso cuidado.

 

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