viernes, 28 de febrero de 2014

CHÁCHARAS DE TOROS Y TOREROS

Por Henry Osvaldo Tejeda

Desde niño, he sentido una gran repulsa contra el abuso de los animales. Hace días que deseaba escribir algo sobre toros y toreros pero se me había olvidado, pero hoy, visitando el Muro de Facebook de una amiga vi una imagen que me recordó que debía escribir aunque fuera "un chin" sobre ese pasatiempo que existe en varios países, en los que intervienen los toros de lidia (Para los ñames, no hablo de los toros de una señora llamada lidia, sino, toros de lidiar, de pelea a los cuales matan para el deleite de un público que paga para verlo). 

Lo que aquí les cuelgo hoy, son momentos que he ansiado ver personalmente "En vivo y directo" desde que era un mozalbete, para preguntarle (en cada caso particular) a los toreros que fueron enganchados por el culo o por cualquier otra parte de su cuerpo, a ver si sienten los mismo que sienten los toros cuando ellos, les meten un semillero de espadas en el cuerpo, solo para llenar el ego del agresor quien se contornea como pavo real un público de morbosos, tan asesinos como el clava las espadas y piquetes.

Esa vaina de las famosas corridas de toros, las veo como puros abusos contra esos animales que no piensan, que no razonan y que tan fácilmente son engañados por el torero para clavarle varias espadas en el cuerpo y verlos desplomarse ante la algarabía de un gran público al estilo circo romano.

Pero antes, el torero tiene que pasarse un largo rato haciendo que el animal haga el ridículo, se mofa de él, le hace morisquetas, a las que el público premia con un ¡Oléeeee! O, con un ¡Así se hace, mi cuate! (Como dicen en México).

Repito, lo que ocurre en esas imágenes, es lo que he anhelado ver desde hace tiempo. Quiero sentir mi morbo elevarse a lo más alto, quiero aplaudir y gritar un gran "¡Olé, toro bravo!

Sólo que mis gritos de alegría, de gozo y de elogios no serán para el torero, sino, para mi héroe, el toro. ¡Dale duro toro valiente, que tu eres de los Miura, enjuágale el cacho en la panza, que tu puedes!!! 

No se imaginan ustedes lo que me gustaría ver un día a un toro que, momentos antes, le clavó los cachos en el culo a un torero. ¿Para qué?, se preguntarán ustedes, entonces yo les respondo:

"Bueno, para darle un abrazo de felicitación por ser tan valiente y si fuera posible, hasta invitarlo a un trago.


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