lunes, 30 de junio de 2014

Alcaldes Vs Regidores

Por Wanchy Medina
Twitter: @WanchyMedina

La historia de la representación política es una de la más compleja de analizar, en el devenir del tiempo la evolución de la representación ha tenido un deterioro significativo. Al momento de la caída de Luis XVI, la representación jugó un papel importante en la democratización de Francia, sin embargo no había caído bien el esposo de María Antonietta y ya los girondinos y jacobinos se enfrentaban por intereses encontrados; Danton y Robepierre que habían sido decisivos ante la incipiente revolución no se podían ver frente a frente, todo lo anterior expresado tiene un único sentido: Los intereses.

La República Dominicana no tiene la mejor estructura electoral para hacer gala de una genuina representación, sin embargo, en las últimas dos décadas, los cargos electivos que han resultado de las libres elecciones son en gran parte producto de lo que la gente quiere, y ha votado para que le represente.

Los ayuntamientos compuestos por dos órganos que deben complementarse entre sí, son producto del mandato que el pueblo otorga a los representantes; alcaldes electos con votos directos y regidores electos con votos indirectos tienen el gran reto de dignificar con sus acciones el mandato que le han concedido en las urnas los electores.

Sin embargo la historia de la municipalidad de la República Dominicana registra episodios dantescos que han escenificado regidores y alcaldes, no es nada provechoso recordar, el caso de hace poco más de tres décadas en La Romana, donde un regidor fue muerto a pocos metros del ayuntamiento cuando salía de una sesión, baleado de manos de otro funcionario del cabildo por diferencias en el manejo administrativo; más reciente, aun fresco, el caso de Piedra Blanca donde al menos tres ediles resultaron muertos en una balacera que se escenificó al momento de elegir el bufete directivo del Concejo Municipal.

Estos, son escenarios que los hijos de Duarte jamás quieren recordar, pero siempre hay que repasarlos para tratar de crear conciencia sobre la encrucijada que viven los ayuntamientos por los múltiples intereses que allí se envuelven.

El último evento de sangre que ha envuelto funcionarios de la municipalidad, es tan reciente como decir la semana pasada, donde el país ha sabido sobre la acusación pública que ha hecho el jefe de la Policía Nacional y el Procurador General de la República al alcalde de Bayaguana Nelson Sosa, que supuestamente contrató sicarios para termina con la vida del regidor del mismo municipio Renato Castillo. 

Este hecho abre otra vez la discusión sobre cuán hondos y marcados son los intereses que se juegan en los cabildos para que uno de sus miembros tenga que orquestar un plan macabro de terminar con la vida de sus iguales.

En los ayuntamientos, los intereses económicos son de todos conocidos, desde la concesión de obras, rejuego con las compras, nombramientos, y hasta la insistencia con la cual se denuncia la mala administración de los recursos se convierte en un hilo conductor para conseguirse la enemistad de los que sus intereses son afectados.

Cuando los alcaldes no pueden callar a los regidores con “dadivas”, ni lo pueden hacer enmudecer con canonjía, los concejales contestatarios se convierten en un obstáculo para las marañas de los que actúan administrativamente en la oscuridad; y muchas veces, como ya se ha demostrado, esta actitud puede poner en juego la vida de aquellos que solo cumplen con el mandatado de fiscalización.

Los gobiernos locales deben dar un giro de ciento ochenta grados en la percepción de la gente, los ayuntamientos están desacreditados; regidores y alcaldes normalmente se reparten el pastel a la vista de todos y cuando sus intereses chocan entre sí, una bala resuelve las diferencias, esto no debe ser así pero es la cruda realidad.

* El autor es Regidor de La Romana.-


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