miércoles, 18 de junio de 2014

CHACHARAS DE UN MAL RATO MUSICAL


Por Henry Osvaldo Tejeda

Unos amigos, me llamaron hace días para invitarme a que asistiera al cumpleaños de uno de los jefes de la familia de ellos, y me pidieron que, por tener yo tantos conocimientos musicales, hiciera una selección de música clásica, la de los grandes maestros.

Yo recordé que se me habían perdido casi toda la música de la pc, en uno de esos tediosos "formateos' que se le hacen a la máquina para actualizarla, pero si no haces lo que se llama un "back off", se te pierde todo lo que hay en el disco a formatear.

En vista de ese problema, decidí descargar la música que llevaría desde la Internet, con un programa muy bueno que tengo instalado en mi computadora.

Entre los temas que se me habían perdido estaban: la sinfonía #6 de Beethoven (las más escuchadas son la quinta y la novena, yo oigo más la 6ta). La 6ta sinfonía de Mozart es también chulísima. 

Traté de buscar temas que, por lo menos, pudieran haber sido escuchados aunque sea por una minoría de los concurrentes al cumpleaños, por tanto, busqué piezas como: "Eine Kleine" de Mozart, el Danubio azul", de Beethoven, las "The Four Seasons" y "Va pensiero", de Vivaldi; la 5ta y la 9na Sinfonía, de Beethoven. Esta última, en versión popular del gran maestro español, Waldo de los Ríos. 

Todo estaba sucediendo minutos antes de la actividad, estaba presionado hasta el tope, y aunque apresurado, hice lo mejor que pude ya que quería lucírmelas ante mis amigos poniendo de manifiesto el buen gusto musical con el que (de fábrica), vine al mundo.

Descargué lo seleccionado y lo llevé en una memoria USB, en la casa del evento, tenían equipo de música adaptable a ese dispositivo. 

Al descargar la música, cometí un grave error que no me voy a perdonar jamás. ¡Qué vergüenza, cojollo! Lo que pasé en esos momentos, fue para mí no sólo desagradable sino, hasta "encojonable". ¡Ay, si me hubiera dado cuenta a tiempo!

La Hora Cero

Cuando llegué a la casa de mis amigos había una gran algarabía, había como diez niños, 15 adolescentes, 14 viejas, doce viejos, siete casi en el meridiano y hasta un perro, que parecía desvelado. La gran mayoría de los asistentes, eran jóvenes.

Había pasado como una hora y media, ya habían sonado: Verdi, Beethoven, Vivaldi, Mendelson y hasta la Orquesta Filarmónica de Viena, tocando los valses de Johan Strauss, entre otros. Casi todo lo que llevé había sonado, pero faltaba uno de los más conocidos.

Les dije a los contertulios, que iba a hacer una ligera pausa porque quería saber el por qué no había sonado ni un sólo tema de Mozart. Cuando dije eso, la casa se quiso venir abajo; se oyó una gran algarabía y hasta el perro ladró.
. ¡Siii, por fin, ya era hora! decía una jovencita.
Ya me estaba durmiendo, decía otro. 
Dije que no volvería fiestas de viejos, decía otra.

Todo cuanto decían, era por la música que habían escuchado. Algo raro para sus oidos, lo que no entiendo es que, si no conocían a Beethoven, a Verdi, a Vivaldi, entre otros, se entusiamaran tanto con Mozart. ¿Será acaso la

¡La acabose! Eso fue "la del perro bolo", todos externaron su odio escondido hacia ese "maldito disc jockey abusador". Yo me estaba callado y, cuando se calmaron, les dije que no sabía que a ellos les gustaba ese gran maestro. 

Se lo dije con ironía, con mala fe, me vengaría de los improperios que contra mi lanzaron esos analfabetos musicales. Y así, con toda mi mala leche, procedía ponerle lo que había descargado de Mozart que se titulaba, "lo mejor de Mozart", cuya duración era de 35 minutos; era para que se murieran. ¡Malditos imberbes del carajo!

Les dije, ¡ahí les va su querido Mozart! Me quise morir, quería asesinar a mi otro yo, para suicidarme yo mismo; lo que empezó a sonar con toda estridencia fue, el verdadero MOZART LA PARA el poeta callejero, el que esos cagaos querían escuchar. 

Yo no lo podía creer, me atoré, tosí, me tiré un peo por detrás y me tiré un "follón de reversa" (un eructo, por la boca). Ahí está el problema del que les hablé antes.

Cuando estaba en la computadora, en mi casa, por dar un click para descargar "lo mejor de Mozart" (de Wolfang Amadeus Mozart), le di a "lo mejor de Mozart", pero era "lo mejor de "Mozart la Para". ¡Qué vergüenza, carajo!
Lo peor de todo es que, ahí fue cuando se animó la fiesta. Me largué sin despedirme.


elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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