sábado, 2 de agosto de 2014

Autoridades Municipales y el Desorden en sus narices

Un ciudadano común y corriente de esta ciudad y municipio de La Romana necesita de varias horas y hasta días transitando por nuestras calles para reparar en que existe un mayúsculo desorden en nuestras vías, especialmente en lo relativo al parqueo o estacionamiento.

Un ciudadano que nos visite, de manera especial de Santo Domingo o Santiago de los Caballeros, y aún más, de una nación organizada, con solo minutos en cualesquier vía de aquí, saca la terrible conclusión de que esto es una selva en cuando a organización y orden se refiere en nuestras calles.

Quienes están llamados a organizar y hacer cumplir las disposiciones legales, es decir la Ley 241 y sus modificciones, que son los agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET), son los principales promotores de ese irrespeto y desorden. Las razones... en otro escrito se las expongo.

Para muestra, un botón, dice el sabio y viejo refrán. Aquí, para muestra la calle Diego Avila, una vía de apenas cien o ciento y pico de metros, ubicada en su parte Norte en la puerta principal de la entrada al Cabildo romanense, y su lado Sur en la calle Duarte.

Lo primero que tenemos es frente a un establecimiento comercial de celulares y partes o piezas de celulares, quienes han instalado su planta de energía de emergencia en plena calle, en el pavimento, de manera permanente, sobre un "trailer", ya sin ruedas, como señal de que no hay la más mínima intención de movilizarla de allí.

Ahí la tienen, se enciende automáticamente, hace ruidos, expide su humo contaminante, la abastecen de combustible y le dan su mantenimiento de lugar, como si fuera el patio de su casa o un área privada diseñada especialmente para esos fines.

Y además de ocupar 24/7 esa parte de la vía pública, esté el hecho de que en las horas de servicios a su clientela, mantienen por lo menos un vehículo de su propiedad también estacionado delante o detrás del trailer con la planta. Ese próspero negocio, frente a las autoridades municipales que nunca lo han visto es WALAS TELECOMUNICACIONES.

Pero un poquito más al Sur, donde estuvo por muchos años el Restaurant El Quijote, que se entendía era una obra del Patrimonio Monumental de la ciudad, y que de manera alegre se autorizó su demolición, allí hay un espacio de unos 30 ó 40 metros con obstáculos (conos) para que nadie pueda estacionarse, porque evidentemente esa parte de la vía pública, de la calle Diego Avila es privada.

 Por suerte, nuestras autoridades no habían visto ni conocido de esa situación, aquí se la ilustramos y dejamos a su mejor disposición, si es que quieren un mejor y fluido tráfico vehicular en esa parte de la ciudad.

Y como un aporte al margen, del libro Las Calles de La Romana, del Cronista y Escritor nuestro, Don Alfonso Trinidad, les dejo la Biografía de DIEGO AVILA PILIER, que es honor a quien bautizaron esa vía.



DIEGO AVILA PILIER


Diego Ávila Pilier (Fuente: Alfonso Trinidad)
Calificado radio-técnico, combatiente de la expedició  de Maimón, Constanza y Estero Hondo, le cabe la gloria de ser de la Raza Inmortal.

Diego Ávila Pilier nació en La Romana y era hijo de los señores Juan Ávila (Juan Tomasina) y Juana Pilier (Nica).

Fue siempre un joven inquieto, cuya inteligencia sobrepasaba su capacidad de edad. Tenía un coeficiente muy elevado, que sorprendía a los que le trataban.

Fue becaco para estudiar en México, pero no quiso en esa ocasión salir del país. Años más tarde se fue a Venezuela, donde convivió con varios exiliados dominicanos que no comulgaban con el régimen de Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Era un experto jugador de tablero, disciplina de la cual fue campeón en varios eventos que se celebraron en La Romana y en otros pueblos del Este. Vivió en Higüey , donde instaló un gran taller de reparación de radios, logrando relaciones con el conglomerado social de esa ciudad oriental.

Diego Ávila realizó sus estudios primarios en la escuela Juan Sánchez Ramírez (donde está hoy la Funeraria La Altagracia, en la calle Francisco Richiez Ducudray), siendo sus profesores Cosme Manuel Jiménez, Dolores Tejeda, Ervido Creales y Rosa Olivo, entre otros.

Se graduó de mecánico tornero en la Escuela de Artes y Oficios que dirigían los padres salesianos en Santo Domingo. Posteriormente se hizo técnico en radio. Estableció un taller de reparaciones técnicas llamado la "Electrónica", el cual estuvo ubicado frente al mercado municipal, donde existe hoy una tienda de expendio de pantalones, trasladándose posteriormente donde se encuentra actualmente el colmado del señor Tito Iván.

Profundamente conmovido por lso abusos y constantes violaciones a los Derechos Humanos que ejercía el gobierno encabezado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, este valeroso romanense consideró que era necesario propiciar un cambio de régimen como única forma de que el pueblo dominicano recuperara la libertad.

Por eso, cuando se fue a Venezuela no dudó en modo alguno en integrarse a los movimientos revolucionarios conformados por dominicanos y extranjeros que propugnaban por el derrocamiento mediante la lucha armada de la tiranía que oprimía al país. Con decisión patriótica participó en los preparativos programados por estos valerosos integrantes de la Raza Inmortal.

Diego Ávila se embarcó en la expedición antitrujillista del 1959 que entró por Maimón, Constanza y Estero Hondo, donde en plena juventud perdió la vida enarbolando un puro ideal: Luchar por la libertad del pueblo dominicano.

Esta expedición patriótica se inició el 14 de junio de 1959 con un desembarco aéreo por Constanza, lo cual fue la primera parte de la jornada, y el último grupo de expedicionarios llegó el 19 por la costa de Maimón y Estero Hondo, siendo aniquilados casi en su totalidad en combate con la fuerza militar del régimen de Trujillo.

Diego Ávila Pilier es del grupo de expedicionarios que vino junto a los venezolanos por Maimón en 1959. Fue sindicado como un combatiente de nacionalidad venezolana. Esta biografía clafifica su identidad de que es un dominicano auténtico, nativo de este rincón de tierra (La Romana) que pertenece como otros romanenses a esa estirpe de valientes que escribieron la historia con sangre, para abonar la patria y merece el justo calificativo de Raza Inmortal.

La Calle Diego ´Ávila es el tramo de Norte a Sur, lado Oeste del Parque Duarte, que se inicia en la calle Duaerte y finaliza en la Eugenio A. Miranda, frente al Ayuntamiento Municipal.


elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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