jueves, 11 de junio de 2015

La inversión en la paz

Por CÁNDIDA FIGUEREO. La autora es periodista. Reside en Santo Domingo


La armonía, para una mejor convivencia, es competencia de cada ciudadano y de quienes asumen la responsabilidad de la gobernanza en un mundo donde una persona o grupos de individuos no deben hacer lo que les venga en ganas, sino ceñirse a lo que mandan las leyes y principios que sirven de sujeción.

Es frecuente que se le cargue el “dado” a fulano, a mengano o a sectores del sistema que deben velar por la tranquilidad de la población, mientras usualmente nos mantenemos indiferentes a la inversión en la paz que compete a todos.

Esa inversión comienza en la primera escuela de la vida que es el hogar, con lo que enseñamos a nuestros hijos. De chicos hacemos del papá y la mamá nuestros principales líderes. Influye en ese trayecto lo que dejamos que vean los hijos a través de la tecnología y con quienes se juntan.

Se asume que esos líderes paternos-maternos que se desviven por los hijos en un amor sin límites que se prolonga hasta su último aliento, siembran las bases del tipo hombres y mujeres que deben dar continuidad a un mundo mejor.

Esos líderes se encuentran en los hogares más modestos de nuestro país, en la llamada clase media y en los inimaginables Penthouse o apartamentos desbordados de abundancia. Al margen del lugar donde se encuentren, papá y mamá deben asumir la importancia de la inversión en la paz mediante una crianza de respeto y amor hacia el prójimo.

Es preciso criar hijos con principios, que respeten el derecho ajeno. Deben hacer énfasis en que si alguna vez se desvían del camino correcto, lo importante es que retornen al “redil” para que sigan siendo luz del mundo, no sombra de la noche.

No hay mejor inversión en la paz que la buena crianza y la educación en los hijos. Que tengan modelos vivientes positivos, dignos de imitar. Que sepan que el lapso de vida terrenal es tan breve que el tiempo se debe aprovechar al máximo esforzándose en dar lo mejor de cada uno.

Quienes nos gobiernan, a través de las distintas instancias, también deben ser modelos en su quehacer y controlar situaciones que puedan desbordarse para para que se mantenga la paz y el equilibrio.

El espacio que nos ha tocado para vivir es responsabilidad de todos. No daña dejar de lado el yo, yo y solo yo para pasar juntos a una conjunción que de paso a la inversión en la paz para bien de todos.

La confianza hacia “extraños” fuera de nuestro entorno está bastante deteriorada y vivimos tras las rejas. Esto indica que hay que fortalecer los modelos. A lo largo de la historia la paz ha sido una preocupación a nivel mundial.

El hombre y la mujer desean la paz, pero los tropezones con piedras en el camino inducen a la necesidad de que todas las instancias, cada ser humano, cada familia enfatice en la inversión en la paz para dar al traste con desaciertos que ya no son asombros.


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