sábado, 9 de julio de 2016

La fragilidad estatal en América Latina

Por: Nassim José Alemany
Socio de Economía
nalemany@deloitte.com


La doceava edición del Índice de Fragilidad Estatal (FSI en inglés) de la organización Fund for Peace revela resultados interesantes sobre las presiones sociales y económicas que se viven a nivel global.

Este índice permite hacer un ranking anual para 178 naciones basado en los niveles de estabilidad de los países y las presiones a las que se enfrentan.

La situación de cada país está basada en una puntuación de 0 a 10, en 12 indicadores, los cuales luego son sumados para lograr la puntuación total, que llega hasta 120 puntos. Los indicadores incluyen el desarrollo desigual, la pobreza y declive económico, la presión demográfica, el descontento poblacional, la legitimidad del estado, la seguridad ciudadana, la división entre elites, entre otros.

El FSI se interpreta entendiendo que a menor puntuación, mejor para el país o Estado en cuestión. Por ende, cuando se suman los 12 indicadores, una puntuación cercana a 0 indica que el Estado no es frágil y/o está muy lejos de fracasar o colapsar; lo opuesto es cierto en la medida que la puntuación se acerca a 120.

En América Latina, Uruguay, Chile y Costa Rica ocupan las mejores posiciones en el ranking, con un nivel inferior a 50 puntos. En el otro extremo se encuentran Venezuela, Guatemala y Haití.


En el gráfico se presenta el cambio en la puntuación de los países latinoamericanos en los últimos once años. República Dominicana, entre el 2006 y el 2016, ha mejorado su posición al bajar de 85 a 71 puntos, y aumentó su ranking de 47 a 105 entre los 178 países seleccionados. La RD está entre los tres países con mayor avance del grupo latinoamericano.

Para el 2016 la puntuación promedio para Latinoamérica fue de 68.9. A nivel mundial, la primera posición (ranking #1) la ocupa Somalia y la última posición, la mejor (ranking #178), la ocupa Finlandia.

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