Los refranes que dicen: “el ladrón juzga por su condición” y “dime con quién andas y te diré quién eres”, se aplican a todas las organizaciones religiosas que apoyaron y promovieron a un hombre de 92 años, acusado por cargos criminales y encontrado culpable en 34 de ellos; entre otros por falta de transparencia financiera, abusos sexuales, evasión fiscal, obstrucción de justicia y mentir deliberadamente para dañar a terceros.
Pues resulta que, indagando para encontrarle una explicación lógica a ese extraño comportamiento de muchos líderes religiosos y distintas iglesias cristianas, me he encontrado con la sorpresa de que la gran mayoría de ellos han sido igual o peor que el convicto que ellos ayudaron, en dos ocasiones, a sentarse en el solio presidencial de la nación más rica y poderosa del mundo.
Dentro de mis hallazgos me encontré con la indignante realidad de que muchas de esas iglesias con cuantiosas fortunas en reservas bancarias e inversiones financieras, además de no pagar impuestos, porque operan bajo la sombrilla de “organizaciones sin fines de lucro”, han tenido que pagar al gobierno norteamericano sumas millonarias por ocultar sus vastas reservas financieras y violar las leyes de transparencia.
Entre ellas figuran, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocida como Mormones, la cual pagó recientemente una multa de 5 millones de dólares a la Securities and Exchange Commission (Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. SEC).
Ese proceso permitió descubrir que los Mormones tienen una fortuna que sobrepasa los 265 mil millones de dólares; el 80% en inversiones financieras, el 17% destinados a las operaciones de la iglesia y el 3% a la realización de labores “humanitarias”.
Otras iglesias cristianas como la Católica, la Luz del Mundo, de México; la Iglesia Ortodoxa Griega y las iglesias evangélicas americanas, donde muchas mega iglesias recibieron fondos federales por el COVID 19, pese a tener enormes reservas en sus arcas.
Algunas de ellas fueron objeto de duras críticas por falta de transparencia y mal uso de los fondos públicos, como fue el caso de la Iglesia de “Joel Osteein”, según los informes que aparecen publicados en diferentes medios.
Algunas parroquias católicas de los Estados Unidos también recibieron grandes sumas de fondos federales de emergencia, mientras que otras cerraron escuelas alegando pérdidas, a pesar de tener miles de millones en reservas, provocando con ello la indignación colectiva.
La Iglesia mexicana llamada la “Luz del Mundo” tiene a su líder principal preso por acusaciones de abusos sexuales, pero también está siendo investigada por lavado y desvío de fondos del diezmo y las ofrendas para adquirir bienes raíces, lo cual ha sido negado por sus dirigentes.
La Iglesia Ortodoxa Griega enfrentó acusaciones por corrupción y falta de transparencia financiera.
Por lo visto, todas estas instituciones religiosas han transitado los mismos caminos de su líder político, aprovechándose de las profundas lagunas legales dentro del sistema de regulaciones financieras, que se torna más flexible con las llamadas “organizaciones sin fines de lucro”, mejor conocidas como ONG, a las que yo llamaría cuevas de ladrones, traficantes de sentimientos, comerciantes de la pobreza e instrumentos para encubrir las peores perversidades económicas, políticas, religiosas y delincuenciales de todas las calañas, para evadir el brazo de la justicia y manipular la conciencia ciudadana.
Nadie se pronuncia contra ellas, porque todos se han beneficiado de una u otra forma, para hacer llegar sus ideas y proyectos a la población, con el ropaje de mansas palomas y ovejas inofensivas, con sus venenos mortales cubiertos de dulces caramelos.
¡Por Dios, no más ONG! Para eso están las diferentes instituciones gubernamentales.
Espero haber demostrado porqué las pirañas andan políticamente juntas, ignorando el más mínimo sentido ético, moral y humano.
“A Dios que reparta suerte”.
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