sábado, 15 de noviembre de 2014

CHÁCHARAS: EL MECÁNICO REFUNFUÑÓN

Por Henry Osvaldo Tejeda

Tengo un amigo que cuando no tiene con quién discutir, se las coge con los objetos inanimados, les habla, les echa boches, y no es raro oírlo hablando solo.
No me explico qué placer le da tal comportamiento.

Tiene un taller de mecánica, donde tiene tereques por todos lados. Un día fui para que me revisara el vehículo, pues le estaba sintiendo un fallo. Me dijo:

_ Dime, "greñú", ¿qué tiene tu anafe hoy? Obviamente, se refería a mi carcacha, ese hombre no tiene pelos en la lengua, y yo, que lo conozco muy bien, no me voy a poner a discutir con él y menos sabiendo que tiene razón, mi vehículo, comparada con los vehículos de estos tiempos, no debiera ni andar en la calle.

Abrió el bonete de la camioneta, y luego de hurgar por un par de minutos me dijo:
_ ¡Préndela!
Encendí el vehículo, y al cabo de un ratito me dijo:
_ Ya, apágala! lo cual, hice. Mi amigo se fue donde tiene sus herramientas, y pasaron unos diez minutos y no regresaba, aunque a lo lejos, yo escuchaba que estaba discutiendo con alguien al parecer, por teléfono, porque no había nadie más con él.

Aguardé unos cinco minutos más, antes de vocearle:
_ Pero Luis, yo no vine a tu taller de vacaciones, te estoy esperando hace rato!
No me contestó, pero siguió discutiendo con alguien que yo no lograba ver.

Al cabo de unos cinco minutos, me acerqué donde estaba Luis, y lo que escuché me hizo estallar de la risa.

"Maldito alicate de presión, ¿Dónde carajos te metiste? Ahora que estoy tan apurado y tú te me escondes, pero yo te he de encontrar, maldito pendejo".

"No sé qué es lo que te traes hoy conmigo, porque ayer trabajé contigo hasta casi de noche y te dejé aquí mismo, en esta fuckin; caja. ¿Cuál es tu jueguito ahora?"

_ Luis, ¿Con quién tú estás hablando?, le dije.
_ ¿Acaso estás viendo que hablo con alguien? ¿Dónde está? ¡Ven, enséñamelo! ¿Crees que estoy loco? me dijo, muy incómodo.

_ No Luis, es que desde hace rato te oigo peleando, y creí que había alguien aquí, pero ahora que veo no hay nadie.
_ Mira Moreno, te dirá la verdad, me dijo. Es que yo me encojono a veces, hasta conmigo mismo, ahora estoy peleando porque anoche dejé el maldito alicate de presión en esta puerca caja, y ahora no lo encuentro.

No había terminado bien de decir eso cuando gritó:
_ ¡Ajá, perro asqueroso! ¿Apareciste por fin?
El grito fue, porque vio el alicate en otro lugar que no era la caja. ¡increíble!

Tomó su alicate y nos fuimos al vehículo. Ahí empezó a refunfuñar, y entre dientes mascullaba algo referente a un clavito bien finito, especial para limpiar espitas obstruidas de carburadores. 

Luego de bregar unos cinco minutos, se fue de nuevo al área de herramientas y piezas. Allí empezó a rebuscar y, mientras eso hacía, iba maldiciendo.

_ Aquí tengo el mismo problema del "fuñío" alicate, ahora es un hijo'e puta clavito que, estoy seguro de haberlo puesto en este cajón, ya sabía que, en cualquier momento, lo iba a necesitar, pero ahora se escondió el azaroso. 

Esta vez lo dejé tranquilo, no vaya a ser que me echara par de boches. Al rato, lo escuché decir:
_ Ah, mira que bién! Pero, que buen maldito eres clavito del ¡cojollo! jajajajaaja

Cuando lo escuché reír, pensé que era el momento de yo gozar también.
_ Mira Moreno, el maldito clavito, se puso un trajecito redondo para que yo no lo conociera.
_ Pero, cómo así, le pregunté?
_ ¡Oh!, que se metió en una arandela como quien dice para que yo creyera que era un tornillo y como yo lo que ando buscando es un clavo, el perro clavito, parece que pensó que vestido de tornillo, yo no me lo iba a llevar. jajajajaja

Cogió el clavito y en poco tiempo limpió el carburador, luego dijo:
_ Ya está, te puedes ir.

Cuando salí del taller me dije:
_ ¡Ofrézcame! Este hombre está de psiquiatra.


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