jueves, 16 de febrero de 2012

OTRO BREVE CAPÍTULO DE UNA YA FAMOSA, LARGA E INESCRUPULOSA NOVELA

Nuevamente se descorre el telón en La Romana, y aparece un traje que forra y una corbata que acogota a un hombre de tez "prieta" (léase, negra) que aparenta estar tranquilo, pero que tiene un gran choque de sazón en su interior, es decir, Un pleito entre un nerviosismo reprimido y una petulante arrogancia, que no lo deja salir.

El hombre, quien es un mal actor (pero como actor al fin), trata de contestar las preguntas que le hacen un equipo de periodistas que han sido enviados desde la capital, con la expresa orden de eso mismo, hacerle preguntas.

¡Señor, ¿podría usted decirme por qué ha pagado usted un contrato de mas de 3 millones de pesos por el arreglo de mas de un kilómetro, de las aceras y contenes de una calle de esta ciudad, sin apenas haberse iniciado los trabajos?

-Claro que les puedo contestar. Aquí en esta empresa privada,...perdón, no es empresa privada, quise decir institución pública, excúseme ustedes.

Pues bien, aquí trabajamos distinto a como lo hacen todas las demás instituciones públicas del país, aquí somos pragmáticos ¿El por qué?

Bueno, si usted es ingeniero y quiere un contrato, hache le damos los cuartos por adelantado. Son reglas pragmáticas que ayudan tanto al ingeniero como a los funcionarios involucrados.

-Pero señor, eso viola la ley que rige a esta institución; eso se paga por cubicaciones. No me puedo explicar, cómo puede ser eso posible.

-Claro que se paga por cubicaciones mis hijos, pero aquí le decimos cubicación al ademán que hace el ingeniero de dar un picazo. Con que usted amague para comenzar, eso nos basta y le damos sus cuartos. Tan fácil como eso.

-Pero eso no puede ser, porque esas cubicaciones deben reposar en los archivos.

-¿Y quién le ha dicho a usted que no las tenemos archivadas?

-¡Déjenme explicarles! Aquí nos hacemos de cuenta, de que el contrato es un bizcocho digamos de seis mordidas, perdón, quise decir de seis cubicaciones. Como sabemos mucho de números, multiplicamos dos por tres y eso nos da seis mordidas, noooooooo.. Perdón, excúseme de nuevo, he querido decir seis cubicaciones. Y así de transparentes, se hacen las cosas aquí en este neg.... - ¡excúseme! - ...en esta institución.

-Y, ¿qué nos quiere decir usted con eso? ¡No hemos entendido nada!

-¡Ah! mejor aún, entre menos entienden no hay problemas (pensó el la parte humana que estaba dentro del traje)

-Miren, para aclararle mejor este asunto les diré que, el mismo día en que el ingeniero nos firma el contrato ese mismo día hacemos todas las cubicaciones, las repartimos... nooo, perdón, se las entregamos al ingeniero y nos quitamos de esa vaina de un sólo "jondión".

-Para que ustedes vean lo pragmáticos que somos, hasta la firma del contrato la hacemos aquí, sin necesidad de la presencia del dueño de la obra. Eso es una tontería, aquí tenemos expertos en firmar con los dedos ajenos, sin tener que traer el resto del cuerpo del contratista. Y ni hablar de los cheques, aquí tenemos a una persona que firma mejor que cualquier ingeniero, su firma propia de éste.

-Señor, no me parece que eso sea correcto, eso es una violación por donde quiera que usted lo vea.

-Señores, eso es lo buen mío, que yo no veo violaciones por ningún lado. Ahora déjenme seguir con el proceso.

Como aquí hacemos las cosas, enseguida sabemos qué cantidad del bizcocho (les dije que era sólo un ejemplo lo del bizcocho, ¿recuerdan?) le toca a cada uno.

-¿Que le toca a cada uno de quiénes, señor? ¿Está usted hablando de mordiscos?

- ¡Pero! ¿Y quién está hablando de mordiscos aquí jóvenes? Pero por potra parte, ¿ustedes creen que yo vine a esta puesto a salir pobre? No, mi'jitos, a otro perro con ese hueso ¿Y e'loco que tamo?

-Miren, dejémonos de pendejadas y vámonos a dar un paseíto por el pueblo para que vean lo limpia que está la ciudad y hasta puede que les salga sus boronas.

Estoy escribiendo esto por desahogarme pero, en realidad no tengo el más mínimo deseo de hacerlo. Ya no tengo tantos ánimos de seguir con esto, estoy "jarto" y jodío de impotencia, tengo el moco pa'bajo, me siento asqueado.

Una gran parte de la gente de esta porción de la isla da vergüenza; son masoquistas, todo lo politizan, hasta los golpes que reciben los vuelven política, cuando esos golpes les convienen sólo a ellos, en detrimento de los demás.

Los mismos jefes del pueblo, que son también masoquistas, se dejan pisotear por conveniencias políticas. Tu los ves un día altaneros, "agentaos" y alardeando de su poder como caciques y políticos multimillonarios, pero al otro día los ves reptando como cualquier serpiente sabanera, hincados de rodillas mientras le babean a un agresor y transgresor de la ley, una dádiva que le llaman "votos electorales", para ellos poder mantenerse en el poder.

Son basuras humanas, que se atreverían a dar "la puerta de campo" (Léase, las nalgas) por el favor de un político, y viceversa.

Aquí la basura se recoge, pero no se sabe quién recoge a quién; entre políticos se recogen. Depende del apuro en que se encuentreque viva cada actor.
 

elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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