viernes, 23 de noviembre de 2012

EL DELITO DE LA DISCAPACIDAD EN LA ROMANA

Por: Roberto Martínez Torres

Qué es un tullido (tullio en el lenguaje coloquial), según el diccionario es una persona que ha perdido el movimiento del cuerpo o de alguno de sus miembros mientras que un discapacitado es una persona Limitada para algunas actividades a causa de una deficiencia física o psíquica ( cojos, ciegos, locos, etc.), aunque la palabra tullio se entiende más para los propósitos de este articulo, voy a usar el termino discapacitado, pues su definición es más amplia y abarca a todos aquellos que yo quiero involucrar en estos comentarios.

En estos días, que una mala jugada de la vida me ha tenido en la lista de lesionados, he vivido en carne propia la experiencia de la discapacidad, mi tobillo derecho no esta funcionando a 100%, lo que implica una deficiencia física que me limita para hacer algunas actividades que normalmente hago sin ni siquiera darme cuenta que estoy haciendo, como ir al banco, al supermercado, a pagar la luz, a sacar fotocopias etc., en la condición en que estoy no puedo hacer nada de eso de manera normal, lo cual me hace temporalmente un discapacitado.

Cual ha sido mi experiencia, bueno, me he dado cuenta que ser discapacitado en La Romana, no quiero involucrar otros lugares, es casi un delito, es más, es un delito, la gente te mira mal, casi nadie te da la preferencia que tu condición supone y amerita, salvo escasas excepciones, por el contrario, abusan de ti, pues se aprovechan para quitarte los carritos en el supermercado, o simplemente sacar una copia primero que tu, aunque tu hayas llegado primero a la papelería.

Me he preguntado, cómo será la vida de los discapacitados permanentes, no será ya suficiente carga la propia discapacidad en si, pero el colmo de todo esto, son las autoridades, la ciudad, a través del propio ayuntamiento viola todas las normas lógicas y elementales que puedan favorecer a los discapacitados, desde la alcaldía municipal se promueve la colocación de obstáculos en las aceras, tales como plantas en tarros que ocupan el 80 por ciento del espacio, hoyos, casetas de fritura, gomerías, letreros, etc., caminar por las aceras de La Romana es una aventura, hasta para los sanos, la gente tiene que moverse como si estuvieran jugando una especie de juego de video, salvando obstáculos y evitando monstruos para no ser capturado.

Creo que debemos promover la desarrabalización de nuestra ciudad, unirnos todos en un plan conjunto, tendente a que nuestras aceras sean transitables, poner reglas claras y precisas para el uso de los espacios públicos y darle seguimiento. No podemos seguir siendo visitados por gentes de otros países y darles la impresión de que bajaron de un barco o un avión para ver un grupo de monos haciendo monerías.
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