lunes, 5 de noviembre de 2012

SÓLO QUERÍA UN CAFÉ, O la simpleza del dominicano

Roberto Martínez Torrres

“Solo quería un café 
con poca azúcar, quizá un crosant,
no iba por la tertulia o el flirteo,
solo quería un café 
quizá echarle algún vistazo
a las malas nuevas de los diarios o sacudirme 
esa pereza crónica de mis amaneceres. 
Juro por mi que solo fui por un café.” 

Inicio este articulo con el titulo y la primera estrofa de una hermosa canción de un artista extranjero (por su condición de haber nacido en otro país), pero muy querido por muchos de nosotros, Ricardo Arjona, ojala se anime y me demande por plagio, solo perdería él, aunque los tribunales le favorezcan.

En virtud de que últimamente he sido favorecido con muchas bendiciones y el señor me ha permitido darme algunos lujos, el otro día, influenciado por mis múltiples amigos italianos, decidí comprarme una maquina de hacer “capuchino”, adoro ese café con leche espumoso con canela sobre la espuma, que mi querida esposa Rosmery lo prepara como si toda la vida hubiera tenido una maquina de esas.

Resulta que ese pequeño detalle me hace feliz, saboreo mi café a la manera europea antes de salir en las mañanas y me siento realizado, importante, soy el tipo de la maquina de “capuchino”, etc. 

De un tiempo a esta parte, toda esa felicidad se vino abajo, EDEESTE, BICHARA, LOS GENERADORES, LA CDEEE, o que se yo, se encargaron de nublar todas mis mañanas, mi maquina de hacer café funciona con electricidad y mi inversor que es de pobre, no tiene la capacidad de prenderla. 

Todo se derrumbó, mi sentimiento de hombre realizado rodó por los suelos y fui golpeado por una abrumadora realidad. Roberto, tu vives en la República Dominicana, donde ser feliz, aunque sea aspirando a lo más simple, no depende de ti, de tu esfuerzo, de lo que hayas trabajado, o de lo que con mucha dedicación y privando en serio hayas conseguido, aquí, las cosas dependen de un grupito de gente que vive extremadamente bien y como no saben lo que está pasando debajo de ellos y tienen el dominio de los medios de difusión siguen diciendo que todo está bien.

El pueblo dominicano es un pueblo simple, el dominicano promedio no aspira a cosas maravillosas para ser feliz, ver la telenovela, comer tres veces en el día, aunque esto signifique un “tapao de huevo” en la mañana, arroz con pollo al medio día y un chocolate de agua con pan de cena, eso es suficiente, poder jugar una mano de dominó y serruchar un pote.

Helicópteros, villas, yates y esas cosas son aspiraciones de una minoría que no se adapta a la realidad de que vivimos en una media isla cuya moneda es el peso, igual a menos 39 cada vez que queremos comprar un dólar.

Con la tranquilidad de los pueblos no se juega, recuerdo que en la escuela publica donde estudié, los muchachos decían que no hay nada que de mas duro que un pendejo, por que da asustado, dejen de atentar contra la felicidad de un pueblo que siempre se está se riendo, hasta de los más graves problemas, por que gracias a Dios aquí todavía na e na, pero nos están llevando al limite de la desesperanza. RMT.-



elpidiotolentino@hotmail.com; elpidiotolentino@gmail.com
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