lunes, 10 de octubre de 2016

Pedro Pablo Díaz llama a organizar clubes para combatir males en los barrios


SANTO DOMINGO ESTE.- El Asesor de la Federación Dominicana de Clubes (FENACLUBES), Pedro Pablo Díaz, propuso retomar la organización de los clubes culturales y deportivos en los barrios para el desarrollo de la juventud.

En ocasión de conmemorarse este domingo el Día Nacional de los Clubes, el veterano dirigente clubistico recordó que los clubes culturales sirvieron de resistencia al vicio, la corrupción, la ignorancia y falta de oportunidades de los jóvenes en los barrios.

Su propuesta fue formulada ante las autoridades deportivas y olímpicas del país, en el contexto de que “la sociedad de hoy no es la de ayer, es verdad, pero los principios y valores humanos se mantienen, hoy, más enérgicas y vitales que ayer, por tanto, el accionar de los clubes debe responder a nuestros días, soportado por la filosofía olímpica, la dignidad humana y la equidad social”.

El expresidente de las Asociación de Clubes del Distrito Nacional (ASOCLUDISNA), consideró que la militarización de los barrios y campañas represivas, han fracasado.

Dijo que la solución a los problemas que enfrentan los barrios “está en programas de prevención y oportunidades para la juventud y los clubes juegan un rol estelar en ese propósito”. 

Díaz aseguró que si esto además, se vincula que inauguramos un nuevo ministro de Deportes, Danilo Díaz Vizcaino, quien procede del Movimiento Clubistico y que está unificando todo el Movimiento Deportivo Nacional.

Destacó el compromiso del funcionario de pactar con todo el movimiento deportivo y crear “un nuevo modelo del deporte, la educación física y la recreación” donde podamos contribuir a la “protección del Medio Ambiente, la protección a la salud popular y fuente de empleo digno”.

El actual asesor de la Federación Dominicana de Clubes (FENACLUBES), consideró que “pudiésemos estar diciendo: el futuro del país tiene una luz al final del camino”.

Pedro Pablo Díaz destacó que el movimiento clubistico, por décadas, fue el instrumento más idóneo con que contó la juventud dominicana para enfrentar la delincuencia en todas sus manifestaciones y la falta de oportunidades de los jóvenes en barrios y campos del país.

Dijo que los jóvenes encontraban orientaciones, motivaciones para seguir el camino de la decencia moral, el fortalecimiento familiar, el respeto a las instituciones, la solidaridad y la imprescindible voluntad para la superación personal. 

“Grandes jornadas del deporte aficionado, la recreación popular, el desarrollo artístico y el fenómeno cultural impulsadas, hicieron innecesarias que los padres y madres se preocuparan por sus hijos: “estaban en el club”, eso era suficiente para ellos, apuntó el también dirigente fundador y ex –presidente del Club San Carlos INC. 

Los locales de los clubes fueron escuelas en el barrio, dirigentes y miembros profesores gratuitos, y citó entre ellas las escuelas Salome Ureña, Héctor J. Díaz, Varias Luces, Mauricio Báez, entre otras.

“El club pasó a ser el espacio que protegía a los jóvenes ante la diversa forma de delincuencia, degeneración, ausencia de esperanza y compromiso con la gente”, subrayó el también dirigente del Partido de los Trabajadores Dominicano (PTD). 

Significó que los clubes eran la base fundamental de la estructura olímpica. Destacó que estos eran las vías idóneas para convertirse en atletas de alta competición, técnico deportivo nacional e internacional, dirigentes de peso y notable presencia en las instituciones locales, nacionales e internacionales. “En síntesis, la fragua que formaba nuestros talentos”. 

¿Qué pasó con esa hermosa historia, cuando cambio? 

Esa resistencia molestó y con ira, los enemigos de la juventud la emprendió en contra del movimiento clubistico y la represión se acentuó, llegando al asesinato de los dirigentes del Club Héctor J. Díaz, el 9 de octubre del 1971. Pero, no se quedó ahí, el comportamiento fue más firme por parte de los dirigentes y miembros los clubes, y entonces, se acudió, a la compra de estos, el clientelismo y el asistencialismo durante los doce años de Joaquín Balaguer, sin grandes éxitos. 

En el campo del olimpismo, -destacó- gradualmente, los clubes dejaron de ser la base de las pirámides, el canal de la superación atlética, la vía de asociaciones firmes, crecientes, integradas e integradoras, que aseguran una federación nacional robusta, digna representantes del olimpismo nacional, fiel defensora de los más dignos intereses de la juventud y la humanidad. 

Todo fue convertido en una mercancía, un desmedido interés de lucro, prestigio personal, individualismo salvaje, pérdida progresiva de la dignidad, ausencia progresiva de la mística del deporte aficionado, concluyó Pedro Pablo Díaz.


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